La selección brasileña se metió, como se esperaba, a la final de la Copa Confederaciones, donde ya lo espera Estados Unidos. Sin embargo, lo que no era esperable en Johannesburgo fue el trabajo que le costó superar a la Sudáfrica anfitriona, que batalló y terminó claudicando por un tiro libre que ejecutó Daniel Alves en los minutos finales.
Igual que el partido de Estados Unidos-España, Sudáfrica, que llegaba con un status de inferioridad, elaboró un planteo de sacrificio y despliegue para no darle facilidades a Brasil. Lo consiguió e incluso, en algún pasaje del duelo, estuvo cerca del arco de Julio César. Pero la Canarinha terminó sacando de la galera ese lanzamiento preciso de Alves, para quedarse el encuentro y el pasaje a la final.
El próximo domingo, los de Dunga y los de Bradley definirán al campeón de la edición 2009, y en caso de que los brasileños se consagren, serán bicampeones, dado que ya vencieron a Argentina en la final pasada del torneo.
[...] a Julio César. Pienaar fue la figura de un equipo sudafricano que le jugó de igual a igual a un Brasil que no brilló y, ciertamente, mereció quedarse afuera de este [...]
[...] a Julio César. Pienaar fue la figura de un equipo sudafricano que le jugó de igual a igual a un Brasil que no brilló y, ciertamente, mereció quedarse afuera de este [...]